Fantastic Voyage

Archive for February 2011

Desarrolla: Game Freak.
Publica: Nintendo.
Fecha de Salida: 1995 (Japón), Septiembre 30 de 1998 (USA),
Plataforma: Game Boy/Game Boy Color.

En 1995 Nintendo liberó un fenómeno que a 15 años de su salida produce tanto o más dinero que el que nunca se hubiera imaginado. Tomando como base un montón de ideas simples Nintendo demostró que un rpg sin historia podía llegar más lejos que cualquier fantasía antes concebida. Los monstruos de bolsillo llegaron a las consolas portátiles y se ganarían el cariño de millones de personas en Japón y 3 años después los pocket monsters hicieron lo propio en el resto del mundo. Hoy día Pokémon es un fenómeno que crece y crece y crece, pues han vuelto locos a varias generaciones de jugadores (casi tanto como a los extraños habitantes del mundo de Pokémon).

Un plot de risa y un sistema de batallas sencillo pero que se ajustaba a los deseos del jugador fué la forma en la que Nintendo decidió aproximarse a los jugadores más jóvenes (niños pues) con su nueva propuesta; Nintendo siempre ha sido bastante hábil para acercarse al mercado infantil: decidieron aprovecharse de ese manía por coleccionar cosas y del antiguo y popular pasatiempo de cazar bichos (que es aún más popular en Japón que en otras partes del mundo) y así engendraron la idea, a la que dieron forma agregándole diversas opciones que hicieron de la serie un éxito instantáneo y a las que analizaremos de la forma lo más objetiva posible (sin que me gane el fanatismo espero).

Pokémon se desarrolla en un mundo similar al nuestro, pero en donde la gente viaja a pie entre pueblos y ciudades, y por ende hay que cruzar bosques, montañas, cuevas y lugares llenos de hierba donde se esconden unas criaturas a las que llaman pokémon, que además son super tiernas y estúpidamente peligrosas, pero de todas formas la gente está obsesionada con ellas: los policías, los viejitos, los niños, los investigadores, los trabajadores de la construcción, los mineros, arqueólogos, enfermeras, ciclistas… todo mundo los usa para algo o simplemente los tiene en casa como mascotas sin importar que algunos de ellos podrían electrocutarte o quemar la alfombra de la sala. En este mundo loco los niños de once años abandonan sus casas y se convierten en trotamundos para aspirar a ser entrenadores pokémon, lo cual implica ir de ciudad en ciudad coleccionando más pokémon e iniciando peleas entre otros entrenadores ya sea sólo por espiritu competitivo o porque no les gusta como se visten los demás (si, igual que en el mundo real). Y bueno, tú tomas el papel de uno de esos pubertos trotamundos y sales a hacerte de renombre, cruzando caminos ocasionalmente con un grupo subversivo de gente que para variar se dedica a robar pokémon… ah, y romperle la cara a tu amigo/rival también. Así es, no sales a salvar a aquel mundo de locos de una amenaza/catástrofe de proporciones bíblicas, simplemente te vas a demostrarles quién es el que manda ahí, ¿Así o más badass?

Pero pasemos a lo grandioso de Pókemon: la personalización. En un género que en aquel entonces te ponía en los zapatos de personajes con habilidades generalmente limitadas, en Pókemon tu debías de procurarte un arsenal de monstruos con diferentes habilidades pero que también contaban con ciertas debilidades, del jugador depende qué monstruos considera los más adecuados para cada situación, y eran 150… de todos tipos y colores: eléctricos!, voladores!, tipo fuego!, tipo hielo!!, de agua!, de roca!, roedores, insectos, psíquicos!!!, con ataques físicos, fantasmas!!!, venenosos y un largo etcétera; algunas habilidades y debilidades eran obvias (no hay que ser un genio para saber que los ataques de agua eran super efectivos contra monstruos de tipo fuego), pero otras había que averiguarlas y a eso había que sumarle que los pokémon podían tener dos tipos de ataques (físicos y de fuego, por ejemplo) y entonces el arsenal de tu entrenador se hace más amplio e interesante. El sistema de combate era muy sencillo de aprender y ejecutar: las peleas son por turnos y en cada turno puedes ejecutar sólamente una acción, al ser tú un entrenador, ninguna criatura hará nada sin que tu se lo ordenes, pero ya sea que cambies de pokémon en medio de la pelea o que decidas utilizar un item, todo cuesta un turno así que siempre conviene estar concentrado en cada una de las decisiones que realices como entrenador, y esa podría ser la razón por la que los combates entre los pocket monsters son siempre uno contra uno. Un leve descuido y puedes decirle adios a tu pokémon y eso implica que no ganará puntos de experiencia, lo que evidentemente retrasa el desarrollo del mismo. Y hablando del desarrollo de los pokémon, otra de las cosas que nos volvió locos back in the old days era el hecho de que estas criaturas con diseños super cute no sólo aprendían nuevos ataques, sino que evolucionaban -en ocasiones cambiando radicalmente sus diseños- y la evolución traía como consecuencia más habilidades, usualmente más “mortíferas”; repasar las reglas del juego podría ser redundante porque prácticamente todo mundo conoce esta serie, pero a veces conviene ser redundante para apreciar la genialidad de un producto como pokémon: Afuera de las ciudades hay monstruos que capturar, que una vez debilitados pueden ser capturados para formar parte de tu colección o simplemente puedes utilizarlos como saco de golpear para entrenar a los monstruos que llevas contigo. Sin embargo siempre es mejor ir y retar a otro entrenador, al vencerlos te dan más experiencia y dinero que vas a invertir en… ¡adivinaste!, productos para tus pokémon. Pero tampoco conviene sobre entrenar a un pokémon pues correrías el riesgo de que al hacerse demasiado fuerte, la criatura se vuelve irreverente y básicamente no te hace caso hasta que le demuestras que eres digno, ¿y cómo se hace eso?, iremos de ciudad en ciudad buscando gimnasios que te darán medallas, mismas que te dan renombre cuyo pago es la obediencia de tus criaturas. ¿Y qué hay de los gimnasios? Los gimnasios y los entrenadores que los liderean básicamente son los “jefes de nivel”, que al ser derrotados usualmente te recompensarán con tecnología para enseñar técnicas bastante útiles a tus animalescos pupilos, muchas de ellas no se pueden aprender de otra forma así que la recompensa es más que bienvenida, consideremos también que algunas de las técnicas que nos regalarán nos permitirán explorar otras zonas a las que previamente no tendríamos acceso.

Y básicamente Pokémon -como todo buen juego- se autoexplica de manera muy natural. El mundo de Pokémon podría ser totalmente absurdo y estúpidamente infantil si se le ve fríamente, pero jugablemente es intuitivo, y adictivo a muchos niveles. Lo tomas y no lo sueltas: en menos de una hora el juego ya te puso a coleccionar monstruos de bolsillo en la búsqueda de tu primer medalla, así de efectivo es. Hay montones de detalles que contribuyeron a hacerlo todo un éxito: como la inclusión de criaturas raras -algunas exclusivas de diferentes versiones, otras que sólo aparecen una o dos veces en un determinado lugar-, entrenar y evolucionar a las diferentes criaturas (cómo olvidar a aquel Magicarp que no servía para nada, pero cuya evolución estaba en el equipo de uno de los jefes más difíciles de vencer de todo el juego), o intercambiar pokemones entre gameboys con el cable que venía incluído con el cartucho… sí, intercambio de datos entre consolas antes de existir servicio de juego en línea como lo conocemos hoy día. Montones de cosas pusieron en alto a esta serie, un lugar del que no se ha bajado desde que hizo su “modesta” aparición.

Pokémon se caracterizó desde el inicio por presentar un diseño de personajes simple, pero no por ello carente de carisma. Sin embargo, son los monstruos de bolsillo los que caracterizan a la serie: siendo muchos de ellos tiernos cuales muñecos de peluche, y adquiriendo una imagen más imponente cada que evolucionan. Los 150 montruos que se incluían en esta primera edición son queridos y añorados sobre todo por la generación que vió nacer la serie, y ya queda en la opinión de cada quien si los pokémon aumentaron en fealdad con cada generación sucesiva, pero lo que me interesa señalar ahora es que -por muy difícil de creer- Game Freak se inspiró en series como Shin Megami Tensei a la hora de darle rienda suelta a su imaginación. Pokémon tiene su sello distintivo pero la idea de capturar monstruos que pelearan por ti viene de mucho más atrás, ¿por qué menciono eso mientras hablo del diseño de personajes, monstruos, etc?, es simple: Muchos de los pokémon provienen de leyendas, cuentos y otras fuentes, ahí están por ejemplo el zorro de las nueve colas de la literatura japonesa, o el ave fenix… un ave legendaria. Aunque al final no importa si se trata de una criatura legendaria o un ratoncito amarillo, la línea que se siguó desde el inicio con la serie fué la de ganarse al público infantil, sobra decir que en ese aspecto el juego cumplió con creces.

-¿Qué aporto Pokémon al género? Aportó muchísimas cosas: Desde un sistema de combate totalmente personalizado hasta el intercambio de datos entre consolas. Pokémon Red & Blue, invita a rejugarse por horas y horas aún después de haber vencido a todos los rivales por el puro placer de coleccionar monstruos; desafortunadamente la manía de coleccionar monstruos trajo la eterna maldición de liberar juegos por pares: verdes y rojos, pearl & diamond, ruby & sapphire, gold & silver y un largo etcétera, que además se extendió a otras franquicias.

-¿Qué me dejó a mi al jugarlo? Mi primera vez fué con Pokémon, sí… perdí mi virginidad rpgiana con esta serie. La primera vez siempre es especial.

-¿Lo recomiendo? Totalmente. Muy especialmente la primera versión (Red, Blue, Yellow, o en su defecto los remakes para Game Boy Advance: Red fire o Green Leaf), las siguientes versiones son todas iguales a la primera (y hasta más fáciles), así que prácticamente puedes escoger una a ciegas y si es tu primera vez, la disfrutarás en grande.

-Comentario final: Me prometí a mi mismo que añadiría una crítica a Pokémon Platinum al final de esta reseña de las primeras versiones de la serie. No por nada el subtítulo reza “… y la evolución de los monstruos de bolsillo”; ese es el problema: no hay evolución. Pokémon se sostiene de las mismas mecánicas que nacieron en la primera generación, que se han refinado un poco, pero fundamentalmente idénticas. Llevaron al extremo la idea de no arreglar lo que no está roto, pero es ridículo que Pokémon Platinum es como un skin del primer juego: el mismo pokémon de agua, planta o fuego por escoger al inicio, el mismo gimnasio donde el lider usa las mismas criaturas de roca que en el original, sustituyeron a Ratata con un castor dientón que tiene los mismos ataques y a pidgey con otra avechucha… las mismas animaciones simples con más de una década de edad (y yo que pensaba que Capcom y SNK eran las únicas compañías que hacían eso). Una total decepción. ¿Y cuáles son las novedades?, un sistema de atributos que exigen que cocines, le pongas moños a tus monstruos y un montón de actividades que hacen ver a la crianza de un tamagochi como un deporte extremo. Ya se le nota la edad a la serie.


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